La ausencia total de problemas no existe, afortunadamente. Una vida sin problemas sería muy poco interesante. Todos nos quejamos, pero no hay nada peor que la rutina no se vea afectada por algún que otro acontecimiento que nos perturbe, por lo menos por un rato.
La felicidad sí existe. El problema es que todos solemos creer que ésta hace referencia a la ausencia de problemas, con una vida pintada de rosa. Dándole tal significado, claro que no existe.
Sin embargo, para mi la felicidad es aprender a vivir con la dosis justa de problemas para no desesperar, es más una estabilidad emocional, un equilibrio entre lo bueno que se tiene y lo malo con lo que hay que convivir.
Entonces, hay que dejarse sorprender, no querer vivir con todo planeado, eso no es vida. Hay que aceptar las piedras que se interponen, pero no detenerse. Tratar de solucionar aquellas cosas que parecen complicarnos la existencia y no desesperar como lo hago yo ante un planteo de polinomios.
Al fin y al cabo, dicen que todo tiene solución excepto la muerte.
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